Acmar RGS

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El ACMAR RGS es un equipo todo uno para tratamientos superficiales que riega y gravilla simultáneamente o independientemente con anchura variable desde los los 200 mm. en árido y los 100 mm. en riego a los 3,6 metros. Se puede montar sobre chasis de 2 y 3 ejes. Las capacidades van desde 3.500 a 6.000 litros de ligante y 4,5 a 6,5 metros cúbicos de árido. La tolva es volquete a una altura máxima de 3,80 metros y además tiene rodillo de dosificación para una perfecta distribución del árido. Está dotado con el sistema de control Driv’ER² de última generación con pantalla táctil y joystick que le permite dosificar desde 200 a 2.200 gramos de emulsión por metro cuadrado y desde 2,5 litros a 12 litros de árido por metro cuadrado. Al poder trabajar independientemente el equipo cumple perfectamente la tarea de cisterna de riego con las mismas características que las de la gama alta.

Estas son las ventajas del ACMAR RGS frente a un equipo convencional de doble tratamiento:

  • Menor inversión. Un solo vehículo y un solo carrozado. La compactación no es necesaria.
  • Menores gastos de mantenimiento. Una sola revisión, un solo impuesto, un solo seguro, un solo depósito de combustible etc.
  • Menores costes de materia prima. Por la inmediatez del riego y el gravillado

    se consiguen ahorros de hasta un 25% de gravilla, evitando además los sobrantes y las proyecciones de piedra por el tráfico. Por este motivo se podría incluso reducir la dotación de ligante.

  • Beneficios medioambientales. La reducción de materias primas, combustibles, lubricantes, neumáticos, etc suponen una importantísima reducción de emisión de gases efecto invernadero reduciendo así su huella ecológica.
  • Mejora de la calidad. El proceso simultaneo de riego y gravillado junto con la perfecta dosificación de los materiales hacen que la calidad del trabajo sea muy superior a la de un equipo convencional incluso sin compactación, consiguiendo con ello más contratación y mejores precios.
  • Mejora de la seguridad. El trabajar en el sentido de la marcha, con la altura del equipo reducida a la del camión y sin operarios fuera de la cabina, supone una inversión en seguridad que afortunadamente usted nunca podrá valorar.